Ciutadella de Menorca
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Arqueología

Ciutadella de Menorca

Por la gran riqueza y diversidad de monumentos, Menorca puede ser considerada como un gran museo al aire libre. En sus escasos 700 kilómetros cuadrados concentra una de las mayores densidades de yacimientos arqueológicos de España.

El elemento más relevante de este legado es la cultura talayótica, una cultura propia de Mallorca y Menorca que se desarrolló en las islas durante la edad del bronce y del hierro, y que se ha convertido en la característica más singular y definidora de la prehistoria balear.

La primera premisa que debemos tener en cuenta es que Menorca fue poblada en un momento muy reciente de la prehistoria europea, concretamente durante el calcolítico-edad del bronce. A esta primera etapa de la población de la isla se le conoce con el nombre de pretalayótico.

La época pretalayótica se caracteriza por ser muy heterogénea en cuanto a manifestaciones arquitectónicas, hecho que dificulta poder hablar de una cultura pretalayótica propiamente dicha. Como pertenecientes a esta época podemos encontrar estructuras funerarias diversas tales como: sepulcros megalíticos, hipogeos de planta alargada excavados en la roca y navetas. Estas últimas serán reutilizadas para la misma finalidad en época talaiótica. Todo este abanico de manifestaciones responde a una misma finalidad: el enterramiento de los muertos.

En cuanto a las estructuras domésticas, estos primeros pobladores habitaban en navetas de habitación que aparecen dispersas por todo el territorio formando poblados. Estas estructuras se caracterizan por estar construidas a partir de gruesos muros de doble paramento y disponer de una planta en forma de nave invertida. También podemos encontrar otros tipos de hábitat tales como las cabañas circulares de piedra y la ocupación de cuevas naturales.

La mayor parte de yacimientos prehistóricos de Menorca corresponden a la época talayótica, que engloba un amplio periodo cronológico. Existen diversas teorías entre los investigadores referentes al momento de inicio de esta nueva fase, pero todos coinciden en apuntar el año 123 a. C. como el momento en que la isla es conquistada por el general romano Quinto Cecilio Metelo, como el final de esta época.

Aunque exista diversidad de pensamientos por lo que respecta a la fecha de inicio de esta cultura, los investigadores están de acuerdo en definir la taula como su manifestación más singular. Existen además otros rasgos comunes que nos permiten hablar del término cultura talayótica.

En este momento las poblaciones viven agrupada en poblados de casas de planta circular, organizadas a partir de un patio central. Estas casas se localizan rodeando estructuras mayores como son los talayotes.

Los talayotes se caracterizan por ser torres troncocónicas de planta circular construidas a partir de grandes piedras. Algunos disponían de habitáculos interiores y otros de plataformas superiores. En cuanto a su funcionalidad, se cree que podrían haber servido como lugares de control y vigilancia del territorio, o bien como lugares donde se realizaban actividades domésticas comunitarias...

Otra de las edificaciones típicas que nos encontramos en los poblados talayóticos es el recinto de taula, que desempeñaría la función de santuario. En su interior se realizarían ceremonias rituales, tal y como indican las excavaciones realizadas.

El recinto de taula se caracteriza por disponer de una planta en forma de herradura o cuadrangular dispuesta a partir de muros de doble paramento y pilastras monolíticas colocadas con cierta simetría. A él se accede a partir de un portal frente al que se erige una superposición de dos grandes piedras en forma de T. Es esta superposición la que se conoce con el nombre de taula. En la excavación de algunos de estos recintos se han encontrado elementos votivos tales como pequeñas estatuas. Un ejemplo lo tenemos en la torre d’en Galmés, donde se localizó la figura de Imhotep, depositada en el Museu de Menorca.

En cuanto a las estructuras funerarias, encontramos diferentes tipologías. Navetas de enterramiento, cuevas naturales con paramento ciclópeo, cuevas artificiales de planta polilobular e hipogeos conviven en este período. En ellos se realizan inhumaciones colectivas y sucesivas sin diferencia de sexo ni edad. Los individuos son enterrados con sus objetos personales y ajuares. En este periodo las cuevas artificiales se agrupan en barrancos y dan lugar a las necrópolis talayóticas.

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